El vendedor de nada

Él era como el alcohol cuando éramos más jóvenes. Al principio, euforia y huida. Sensación de calor, de plenitud y de verdad. El alcohol dilata las venas para crear una mentira de alta graduación; él me subía en palabras tan sugerentes que dilataban músculo y cerebro.

 

Ahora no estoy embriagada,

embriagada de nada.

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